“Por tu amor estoy perdido”…

…”y tú me has aborrecido”, estas dos frases aparecen labradas en un par de ligas de seda datadas en el último cuarto del siglo XVIII. Un mensaje de amor no correspondido, expresado por un hombre, pero que aparece en una prenda íntima que rodeaba los muslos de una mujer.

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Fotografía: © Héctor Castro Martorell

La historia de la liga ha ido siempre en paralelo a la de su eterna compañera, la media, aunque ha habido épocas en las que la liga ha llegado a tener entidad propia, como objeto perteneciente al universo erótico femenino. Podría decirse que su origen se remonta a época romana, ya que por entonces se utilizaban cordones o cintas para sujetar el calceus, un tipo de calzado que cubría el pie y la pantorrilla. El uso de cintas de tela o cuero, para la sujeción de las calzas masculinas y también de las medias, siguió durante la Edad Media. Tanto hombres como mujeres usaban ligas. Las de las clases altas eran de seda y las del resto de la población eran sencillas cintas de cuero o de tafetán de algodón, lino o cáñamo.

Catalina de Médicis, en el Renacimiento, introdujo el gusto por la ropa interior en la corte y las ligas se volvieron cada vez más refinadas, con bordados, flecos e incluso puntillas. Algunas se ajustaban con broches de oro y plata, realizados a conjunto con las pulseras y pendientes de la dama.

Hasta principios del siglo XIX no se empezó a confeccionarlas con goma, para hacerlas elásticas y hacia finales del mismo siglo los corsés ya llevaban ligas incorporadas. La aparición de los ligueros, prenda formada por una banda amplia que rodea la cintura, de la cual colgaban cuatro ligas, hizo que el uso de las individuales empezara a reducirse. Pero su destierro definitivo se produjo con la creación de los leotardos o pantis. Esta nueva prenda representaba la unión, por la cintura, de las dos piezas individuales que formaban las medias y, por lo tanto, no necesitaba ningún tipo de sujeción. Actualmente las ligas forman parte del universo fetichista femenino y su uso ha dejado de ser cotidiano para convertirse en objeto de seducción y juego.

Hemos visto que la principal función de la liga ha sido la de sujeción de la media y que algunas tenían cierres de metal, pero la mayoría se anudaba con varias vueltas a la pierna, como el par de ligas que hemos tomado como ejemplo.

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Par de ligas de seda con inscripción labrada, 2,7 x 80 cm, Nº.Reg. 12532, CDMT

Fotografía: © Quico Ortega, Centre de Documentació i Museu Tèxtil de Terrassa

Durante el siglo XVIII se popularizó entre las cortes el uso de ligas labradas con mensajes con connotaciones románticas e incluso eróticas. Eran regalos que ofrecía el prometido, el amante o simplemente el hombre que cortejaba a una dama y cuyo mensaje en verso, generalmente un pareado, las convertía en un par indivisible y claramente fetichista.

Los principales museos de indumentaria españoles nos ofrecen varios ejemplos de ligas con mensajes. Algunos son románticos:

“Qué más gloria para mí…si tú me dieras el sí” (Museu Tèxtil i de Indumentària de Barcelona, MTIB 103.333).

“El día que te hablé…enamorado quedé” (Museo del Traje, CE000962)

Otros tienen una clara connotación erótica:

“De tu jardín hermoso…soy jardinero celoso” (Museu Tèxtil i de Indumentària de Barcelona, MTIB 103.327)

“Lo dulce fino y salado…es imán de agrado” (Centre de Documentació i Museu Tèxtil, 15222)

Y otros, como el que hemos elegido, son claramente de amor no correspondido. Se trata de un par de ligas de seda alargadas, con inscripción labrada, no bordada. Este tipo de piezas se realizaban en un telar mucho más estrecho, especial para cintería, que tejía los extremos y la parte central de la liga, todo de una pieza. Las ligas están tejidas con técnica de reps por urdimbre, que forma la tela de fondo en color crudo, y bastas de perdido con las que se obtienen la franja central de color verde con la inscripción labrada y las cuatro líneas rojas que la decoran, arriba y abajo. Entre las líneas rojas hay una cenefa de triángulos labrados en lámina de plata.

Para la reproducción de estas ligas y, debido al tamaño de la muñeca, he utilizado dos cintas de raso de 0,5 x 27cm, que he bordado siguiendo simplificadamente la decoración. Pero las inscripciones sí que se han reproducido literalmente. Es un pequeño homenaje al amante desdichado que tal vez con este presente, esperamos que obtuviera o recuperara, el favor de la dama estimada.

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Fotografía: @ Merce López García

Para conocer más acerca de este complemento podéis consultar:

GAVARRÓN, Lola: Piel de ángel. Tusquets Editores, Barcelona, 1988.

LÓPEZ, Roser: “Ligas: entre la sujeción y la seducción”, Datatèxtil nº. 13 (2005), pp. 4-19. Disponible en línea en: http://raco.cat/index.php/Datatextil/article/view/278662/366408

RIVIÈRE, Margarita: Historia de la media. Hogar del Libro, Barcelona, 1983.

También se pueden visitar las bases de datos, de acceso público, de los siguientes museos:

Centre de Documentació i Museu Tèxtil:

http://imatex.cdmt.es/_cat/pubindex.aspx?idioma=2

Museo del Traje:

http://ceres.mcu.es/pages/SimpleSearch?Museo=MT